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Las Pequeñas Huellas de mi Mundo

Día a Día

Hasta cuando y hasta donde...

Hasta cuando y hasta donde...

Hay días en que no se que pensar, normalmente trato de ignorar cualquier informe noticioso, para poder así sobrellevar mejor el día a día, pero a pesar de hacerlo e intentarlo, generalmente siempre te rodeas o simplemente te llega un rumor o información que te hace llorar. En estas últimas semanas así me he sentido, atrapada, obligada, ahogada y hasta derrotada, si vas a un mercado no encuentras nunca lo que estas buscando, empiezas entonces a conformarte con lo que queda y con lo que puedes comprar, si vas a viajar, no hay pasaportes, no hay dólares y menos euros, los trámites gubernamentales son para planificar viajes para lapsos superiores a 1 año, si consigues todo esto, entonces el calvario es en el aeropuerto, pero puede ser peor si vas a viajar dentro de tú PROPIO PAÏS te controlan como si fueses delincuente, esto de los viajes a mi me desarma y me enferma, porque mi familia y yo amamos viajar y compartir como un grupo familiar. 

Nuestro último viaje a Margarita en el mes de mayo, fue toda una nota, tanto así que logramos olvidar los malos ratos por los que tienes que pasar para llegar a tú destino, desde la agencia de viajes hasta los controles estúpidos del seniat que no te permite comprar lo que deseas. 

Y me pregunto yo? Por qué?, yo no estoy pidiendo prestado, no es dinero robado ni mal habido, es lo justo, lo trabajado por mi y por mi esposo, lo reunido por nosotros, porque entonces tiene que venir una persona extraña con ansias de poder y un resentimiento social y personal más grande que él, a controlar el como uso yo mi dinero, para donde viajo con mi familia y lo que hago con mis propios hijos, los hijos que yo cuido, que estoy criando y los que parí. 

No quiero llenarme de odios, porque se que no es sano, pero es inevitable pensar, que cada día estamos peor, que debes vender tú alma al diablo para sobrevivir, para tener un buen sueldo un buen cargo y para gozar de beneficios y privilegios dentro de tú propio país, no importa si estudiaste mucho ni poco, ni si has trabajo toda tú vida para conseguir lo que quieres, lo que vale es el amigo, la palanca, que no estés en ninguna lista y él por quien votastes. 

Me pregunto hasta cuando y hasta donde el venezolano va a permitir que lo humillen de esta forma, me pregunto también, porque los demás países no le permiten al inmigrante honesto y con ganas de trabajar la oportunidad de poder vivir mejor, los venezolanos somos echadores pa lante, en lo que sea, dennos la oportunidad, tenemos derecho a querer vivir mejor, a dar una vida digna a nuestros hijos. Yo amo mi país y me encanta una playa, una tajada, una arepa y un tequeño, pero esto no es suficiente para vivir, necesito algo más, y ese algo se llama tranquilidad y paz. 

Se que mi depresión es latente y muy clara, de verdad no la voy a esconder, simplemente debo desahogar mi tristeza y miedo y sobre todo mi impotencia, por no poder volar más lejos, por traer a mis hijos a vivir en un mundo de zozobras y sobras, por desear querer estar lejos de mi tierra, de mi cama y de mis padres, por sentir tanto rencor. Estos sentimientos son los más horribles que nunca había sentido, pero no puedo evitarlo, no se a quien pedirle ayuda, a veces pienso que debo rendirme y dejar de soñar y hacer como en la Historia Sin Fin donde la nada acabe con todo, es justo esto? Yo creo que no. 

Siento a veces que rezarle a Dios ya no es suficiente y que para nosotros los milagros no están permitidos, sólo espero poder seguir afrontando esta debacle existencial y moral de mi país, de una forma digna o simplemente hasta que mi cuerpo, mi corazón y mi azúcar aguanten. 

Dios nos agarré confesados 

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